Al día siguiente Jacob es despertado por el cantar de gallo e incorporándose de la cama con rapidez, comienza a prepararse para ir a entrenar, seguidamente corre por las escaleras directo a la puerta, pero en ese momento su cuñado el señor William de Ataros, un hombre con una cierta fortuna; su aspecto era la de un hombre con clase y muy buena educación.
Su apariencia era muy distinguida, alto, piel trigueña, cabello oscuro muy bien cuidado, tenía una barba tupida pero bien aseada; su forma de