—Hace quince años un grupo de hechiceros predilectos desertó. — proclamó el Hirofante.
—¿Por qué? — preguntó Gahs.
—Llegaron a la conclusión de que el poder solo debía ser usado por aquellos que eran dignos. — respondió el Hirofante.
El voltio a ver al hechicero y dijo —Sucumbieron ante un poder tremendo y destructivo.
—¿Qué poder es ese? — le interrogó Gahs.
—El primer comandante, el gran rey arconte. — respondió. Gahs se acercó a él.
—Maestro. — comentó.
—El Demiurgo. El falso dios. — profiri