Cap: 11. Invitación.
Después de haberse quedado sola, Isabella cerró los ojos apoyándose en el respaldo de la silla. Aun estaba procesando el hecho de que Gideon era ese hombre. ¿Estaría soñando?. Con este razonamiento, pellizco su brazo, frunciendo el ceño al sentir el dolor.
De todos los hombres, ¿por qué él?. Era una pregunta inconsciente que se repetía sin buscarla en su mente.
¿Por qué él?.
Negando con la cabeza tratando de deshacerse de esa pregunta repetida y con el ceño aun fruncido abrió los ojos.
Lo me