No había visto tantas cámaras en mi vida, ni siquiera el día del juicio, pero ahora todas las cámaras y reporteros estaban obstaculizando el paso en el hospital, los flashes de las cámaras hacían que mis ojos se cegaran, los gritos y las preguntas resonaban tan alto que me hacían perder la cordinación.
El agarre de uno de los reporteros me hizo tropezar y caí al suelo.
— ¿Es verdad que tú y tu padre vinieron a terminar lo que comenzaron hace quince años? — Me preguntó entre gritos.
Yo me tape l