Después de media hora viendo una película, Octavio se levantó de la cama y camino a la puerta.
— ¿A dónde vas? — Le pregunté.
— A mi casa — Me contestó, yo me levanté de la cama rápidamente y lo agarre del brazo.
— no me dejes aquí sola por favor —
Él se soltó de mi agarre.
— deja la luz encendida, no creo que te pase nada, los fantasmas en esta casa deben tenerle miedo al señor Gross — Yo lo mire mal.
— pero es que él no está aqui — Le recordé.
— Lorena, solo duérmete, nadie va a entrar a med