BARBARA
Me quedé donde estaba, observando en silencio cómo la niña abrazaba con fuerza al hombre. Él se inclinó de inmediato y la abrazó, su expresión se suavizó de una manera que lo hizo parecer completamente diferente del hombre fuerte y serio que había visto hacía apenas unos segundos.
—Está bien —dijo con dulzura, con voz tranquila pero llena de preocupación—. Papá está aquí ahora.
La niña se aferró a él, aún sollozando suavemente, mientras él le acariciaba el cabello con ternura. Por un mo