Bárbara
No podía creer lo que Troy me acababa de decir, e incluso ahora, sentada en silencio en la cama del hospital, mi corazón seguía latiendo tan rápido que sentía que iba a estallar en cualquier momento. Sus palabras se repetían en mi mente, claras y firmes, como si se negaran a dejarme en paz por mucho que intentara pensar en otra cosa.
«¿Es real...?», susurré para mí misma, aferrándome al borde de la manta mientras la miraba fijamente. «¿O estoy soñando otra vez?»
Para alguien como yo, qu