TROY
El aire frío del exterior del hospital me rozó la cara al alejarme de la entrada, con las manos en los bolsillos, mientras contemplaba la tranquila calle que se extendía ante mí. La noche se sentía apacible, pero mi mente distaba mucho de estar en paz, pues todo lo que acababa de ocurrir en aquella habitación había trastocado mis planes.
Melvin me seguía unos pasos, con su expresión seria de siempre, y supe que esperaba que hablara primero. Me detuve cerca del borde del aparcamiento y me g