SEBASTIÁN
Atraje a Bárbara hacia mis brazos; la pura intensidad de su cuerpo tembloroso me atravesaba como una hoja, y la sostuve con cada gramo de fuerza que poseía. El silencio en la mansión se sentía como un sudario sofocante, roto solo por los sonidos desgarrados y desesperados de su llanto contra mi hombro mientras la realidad de nuestra pesadilla se asentaba en nuestros huesos.
"Mírame, Bárbara, vamos a luchar juntos contra esto, y te prometo que sin importar lo que cueste, volveremos a t