—Porque simplemente quiero. —Dijo poniéndose de pie y caminando hacia la estantería mientras apartaba el libro y buscaba algo que pudiera darle información. Algo más.
Había una espada y un pozo mencionados en sus visiones. ¿Dónde podría encontrarlos?
Ragnar la agarró del brazo y la atrajo bruscamente hacia sí, haciendo que su pequeño cuerpo se estrellara contra su pecho mientras la miraba fijamente.
—No te metas conmigo, Atenea. Estoy siendo indulgente contigo. —Siseó.
—Vete a la mierda —escup