CAPÍTULO TREINTA Y UNO: UNA VOLUNTAD DIFICIL DE CUMPLIR
Dos días habían pasado desde el día en que el abuelo de Yahir supo de su más grande error, no había manera de poder resolver lo que estaba pasando, todo parecía apuntar a que Yahir debía de pagar por todos los errores que él había cometido.
Sentado frente a su abogado, teniendo a sus dos nietos a su lado, el señor Ferrer no podía creer lo que el abogado le acababa de explicar.
—Lo siento, señor Ferrer, no hay mucho que podamos h