CAPÍTULO TREINTA Y DOS: ACEPTO AQUELLA ÚLTIMA VOLUNTAD
En ese momento a Yahir vino aquel recuerdo. Las mismas palabras que había dicho esa noche.
—Lo siento, yo no lo sabía, creo que debía de decirte los nombres de las mujeres que había citado.
A medias Yahir sonrió. —No me refiero a eso. Es solo que ahora me doy cuenta que eso es todo lo que sé hacer, pasar un buen rato con las modelos descerebradas, hacer falsas promesas y siempre reí de lo que dice mi abuelo. Te envidio, Rodrigo, te envidi