CAPÍTULO SESENTA Y TRES: UNA VIDA A LADO DE TU ESPOSA
En la recamara de Rodrigo, él ya salía del baño. Habían dado claras indicaciones de bajar a cenar, Rodrigo aun no estaba listo.
Con la toalla enredada en la cintura, se miró al espejo. Había sido un día muy cansado, una día lleno de sorpresas, estando con ella, con la mujer que venía de un convento y a la misma que le había destruido la vida tanto como a él. Quizá era por eso que ellos lograrían llevarse bien siempre.
Solo esperaba que