CAPÍTULO DIECIOCHO: RECUERDOS VIEJOS
La noche había llegado como tantas, y con una copa de vino en la mano, el señor Ferrer recordaba aquel eterno amor que tuvo y que nunca pudo hacer realidad por miedo a que su padre le quitara todo lo que ahora tenía. Y al final nada de eso le daba la vida que solamente el verdadero amor da. Fue tan inmaduro, tan ambicioso, incluso si en el corazón tenía a aquella mujer que siempre iba a amar, era su culpa que todo hubiera llegado hasta ese punto, sin im