CAPÍTULO CINCUENTA Y UNO: NUNCA DEBIÓ DE SER
El grave tono de su voz hizo que ella se espantara. ¿Por que estaba tan enojado? Jamás lo iba a comprender siempre era lo mismo, desde el momento en que empezaron a vivir juntos su actitud hacia ella era la misma tal vez y era mejor acostumbrarse a que siempre iba hacer de ese modo su vida.
-Ja ¿Ahora eres muda?- Con una sonrisa y tono burlón le hablo.
-¿Ya no puedes hablar o que? Déjame decirte algo nunca esperes algo de mi. Por que jamas hare nada