CAPÍTULO CINCUENTA: SENTIMIENTOS AJENOS
Los rayos del sol acompañaban esa linda mañana en donde se encontraba una mujer la cual su único sueño era retroceder el tiempo y que nada de eso hubiera pasado.
El limpio y suave cesped con hermosas flores de distintos colores y nombres se encontraba Maria Eugenia escondida entre tantas flores. Mismas las cuales cubrian su paradero de quien sea que la estuviera buscando.
-Dios ¿Estoy siguiendo el camino que tu me encomendaste seguir? ¿Lo estoy logra