—Entonces, de quién recibía dinero mamá era de Jazmine. —Afirma Adriana, desilusionada frente a Daniel, que a pesar de lo mal que aún se siente por la resaca, se acerca para consolarla. —No puedo creer lo que mi madre ha sido capaz de hacer por el dinero. Es vergonzoso y denigrante lo que ha hecho. A veces quisiera que no fuera mi madre. —Afirma la joven, mientras se aferra a su novio, y empieza a llorar.
—Tranquila. Llora... Desahógate. Te entiendo. No es fácil saber que la mujer que admiras,