La llegada a la gran Región a Olivia la había dejado exhausta, el vehículo de Aidan se dirige directamente hasta la Villa en donde vivirán a partir de este momento.
—Hemos llegado – murmuró el hombre suavemente mientras acariciaba el cabello de la mujer, Olivia abrió los ojos mínimamente percatándose de que el lugar en donde se encontraban era totalmente desconocido para ella – aquí viviremos desde este momento – la dulzura en la voz de Aidan era fascinante.
— ¿Te he dicho que viviremos juntos?