Miro mis manos, estas son las manos de una criminal, estás son las manos que acaban de asesinar a este tipo.
Miro al hombre el cual está boca abajo y su sangre hace un inmenso camino hacia las ruedas del auto.
–¡Vamos tenemos que irnos!–me grita Tayyar sacándome de esta culpabilidad.
–Esta bien...–masculle sin mirarlo a los ojos, ambos subimos al auto y este enciende muy rápido.
Coloco el arma en mis piernas, y limpio una lágrima que escapó de mi mejilla, no sé en qué momento paso, me siento co