DARIUS
Todavía no puedo precisar el momento exacto en que me enamoré de William.
Cuándo aquella curiosidad por el chico rubio se convirtió en una obsesión retorcida, llena de deseos profundos y prohibidos.
Me hice amigo del príncipe lycan.
A pesar de su mal carácter, desde que era un cachorro, solo tenías que atravesar la barrera que levantaba frente a todos los demás para darte cuenta de que, en realidad, era una gran persona.
En el fondo, Kaden no era más que un chico que había perdido a su m