DARIUS
—Will... —respondí con la misma hambre, sosteniendo su mirada voraz durante lo que parecieron horas, aunque solo fueron unos segundos.
Sus ojos azules estaban húmedos, llenos de confusión, pero me miraba de una forma en que jamás lo había hecho cuando estábamos sobrios.
Era como si nadie más existiera a nuestro alrededor. Ni siquiera la chica a la que había pagado y que ahora bailaba de espaldas a William.
Mis caderas avanzaron, en un movimiento que estaba entre el baile y algo mucho más