160. UNA BRUJA SIN GATO NEGRO
KIARA
Siento que he caído en una dimensión paralela. Quizás sigo durmiendo y esto es un loco sueño que ha durado como... ¿dos días?
¿Me habré drogado en un bar con las locuras de William e Isabella?
—¿Yo? —la miré como si le hubiese salido otra cabeza.
Ni siquiera me atreví a girarme hacia él. Si esos ojos dorados me atravesaban con la misma intensidad del sol al mediodía...
Diantres, casi caigo de nuevo en la seducción de ese príncipe casanova.
—Habla ya, muchacha; en la vida se puede ser débi