153. ¿QUÉ TIENES TU DE ESPECIAL?
NARRADORA
Kiara sentó a Ágata en una silla de inmediato, y la bruja empezó a regañarla mientras la Omega se movía por la cocina.
—¡Cuidado con la puerta de ese armario! Ay, Diosa, niña, vas a matarme de un infarto antes de tiempo...
—No, ¡no se levante! Yo lo hago...
Ágata resopló, observándola, sin saber si debía preocuparse más por la chica o por sus platos.
Y, aun así, sorprendentemente, Kiara temblaba un poco, pero tomó una larga bocanada de aire y logró estabilizarse; luego preparó un té d