44.
Qué pésima cita. ¿Cómo terminamos sentados en la arena? Bueno, sobre el saco de Gael…
Me compró una botella con agua y ahora él juega con una ramita seca en la arena. Me sorprende que sea tan grandulón y que tenga una personalidad como la de un niño.
En otra situación Gael me gustaría, tal vez y algo entre los dos funcionaría. Pero me conoció en el peor momento de mi vida.
No deja de dolerme el estómago. Siento que en cualquier momento terminaré vomitando.
—Había escuchado cosas —me dice—. Sabí