37.
No vi a Penélope después de ese día, no fue a clases por una semana. Jairo me dijo que no se levantaba de la cama.
Me encargué de llevarle todos los temas que había dado su clase, pues al estar en el mismo grado, eran los mismos temas. Ella aceptó estudiar conmigo en silencio. No decía nunca ni una sola palabra. No había rastro de quien fue alguna vez.
Y nuestra fiesta de quince años (porque nuestros padres decidieron celebrarlas en conjunto) ella se veía hermosamente triste. ¿Cómo su familia n