—Es lo justo —dijo él, pero su mirada decía que estaba disfrutando de su consternación.
Enseguida, Katy se encontró fregando los platos y las ollas con los codos inmersos en espuma de jabón. Se había olvidado de cuántos preparativos se requería para preparar una comida.
—¿Quiere que termine yo? —se ofreció Bill, pero Katy pensó que lo dijo sin mucho entusiasmo. Ella debía hacer algo por haber disfrutado de la deliciosa comida, y así se lo hizo saber a él. El señor Brown le sonrió, y Katy decid