—Señora Amaya, disculpe—una de las empleadas del servicio se acercó cautelosamente.
—¿Qué sucede? —le preguntó con curiosidad al reparar en su nerviosismo.
—El vigilante nos ha informado que hay una persona en la entrada preguntando por su madre.
Amaya tragó saliva temiendo lo peor ante esta información.
—¿De quién se trata?
—Dice llamarse Titi.
—¿Titi?
No necesito más explicación para saber qué se trataba de un cobrador, lo que no entendía era cómo había dado con la dirección de la casa. ¿