Damián sabía que el plazo que le había dado a Amaya acababa de agotarse. Pero a pesar de ser consciente de que debía contarle la verdad a su hermano personalmente, algo en su interior lo detenía.
¿Cómo hacerlo cuando se había acostado con su esposa hacía un par de días?
¿También le diría eso cuando le contara que las niñas no eran sus hijas?
No pudo evitar reprocharse a sí mismo su desliz. Era evidente que eso no estaba dentro de sus planes, pero para su pesar había sucedido y, ahora, no se