Él está sonriendo, es lo primero que noto. Tiene una sonrisa sencilla y casi entre expectante y nervioso, mientras está parado en la puerta de mi habitación, como si fuera nada, como si fuera “nuestra habitación”.
Está completamente vestido, relajado como si hubiese tomado un buen baño y tuvo todo el tiempo del mundo de vestirse con su usual look formal.
Mientras yo estoy relativamente arreglada, preparada para salir, pero con una cara terrible de preocupación, de humillación, de arrepentimie