Los días pasaron rápidamente y, antes de que Olivia pudiera darse cuenta, Noah ya estaba nuevamente frente a la puerta del departamento. Esta vez ella llevaba unos jeans oscuros, una camisa celeste y el cabello tomado en una coleta sencilla. Sus nuevos lentes eran mucho más finos y delicados que aquellos gruesos anteojos rotos que había usado durante años. La operación ocular sería en unas semanas, justo antes de la boda, pero incluso ahora el cambio en su apariencia comenzaba a ser evidente.
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