Eran casi las ocho de la noche cuando Olivia finalmente llegó a la mansión Hale. Después de pasar todo el día junto a Noah, sentía el cuerpo agotado y la mente completamente saturada por tantos cambios. Aun así, mientras el vehículo se detenía frente a la entrada, no pudo evitar mirar a Noah con una pequeña sonrisa nerviosa.
—Bueno, ratoncita, mañana pasaré por ti. Prepara las maletas porque te vienes conmigo.
Olivia asintió suavemente.
—Está bien. Gracias, Noah… nos vemos mañana.
Tomó aire ant