Olivia acariciaba la cabecita de Lily mientras la pequeña dormía profundamente entre sus brazos. Después de todo lo ocurrido aquel día, había querido encargarse personalmente de ella. La había llevado a su habitación, le había preparado un baño tibio, había lavado cuidadosamente su cabello y luego lo había secado mechón por mechón mientras la niña hablaba de cosas sin importancia, como si su pequeño corazón intentara olvidar el desagradable encuentro con Jennifer.
Ahora Lily descansaba con su