La mañana llegó envuelta en una calma absoluta. A través de las cortinas apenas se filtraban los primeros rayos de sol, iluminando tenuemente la habitación principal de la mansión Lancaster. Olivia seguía profundamente dormida, abrazando una gran almohada contra su pecho mientras otra descansaba entre sus piernas. Con ocho meses de embarazo, encontrar una posición cómoda se había convertido en una verdadera misión imposible.
Su espalda se resentía constantemente, sus caderas dolían y el enorme v