Noah dejó el automóvil frente al elegante hotel donde Maribell se hospedaría durante su estancia en el país. Bajó primero para ayudarla con el equipaje y ambos caminaron hasta la entrada conversando como si los años jamás hubieran pasado entre ellos.
—¿Estás completamente segura de que no quieres quedarte en mi casa? —preguntó Noah mientras dejaba la maleta junto al botones—. Sabes perfectamente que eres bienvenida. Olivia estaría encantada de recibirte.
Maribell sonrió con el mismo cariño de s