Aquella noche caía lluvia del cielo nublado, el viento embestía a cualquiera que se atreviera a salir de su casa. Los truenos ensordecían los oídos sensibles y los animales abandonados buscaban refugio bajo un techo que no permitiera que se empaparan.
En la vieja fabrica abandonada, las luces disipadas por la lluvia ingresaban para iluminar cada parte oscura.
Un auto llegó y estacionó detrás de unos arboles para no ser visto. Las puertas del conductor y el del acompañante se abrieron de forma s