CAPÍTULO 17.
Me despierto en medio de la noche y me doy cuenta de que no estoy sola en mi cama. Por supuesto que no lo estoy porque hay un modelo rubio durmiendo a mi lado, su cuerpo relajado y su respiración suave. La luz de la luna entra por la ventana, iluminando su rostro y dándole un brillo casi mágico.
Lo miro detenidamente bajo el silencio de la noche sin querer perderme ningún detalle. Sus rasgos son perfectos, su cabello rubio y desordenado se extiende por la almohada. Me pregunto cómo