CAPÍTULO 16
Ni la luz más fuerte de un foco podrá reemplazar o imitar lo que un ángel puede brindar. Este es tan hermoso y perfecto que mis ojos se encontraron humedecidos y cayó una lagrima por mi mejilla hasta llegar a mi mentón.
Esta lagrima tan frágil la vio Gabriel. Dio un paso hacia mi en un intento de ver si estaba bien pero Sam se adelantó y me abrazó con fuerza, estrechándome en sus brazos.
—¿Estás bien? —su tono sonó ahogado. Se aparta y ve mi brazo sangrando—. Mierda, Sky—Me suelta y