CAPÍTULO 15
Llegué a casa después de un día agotador en el trabajo y lo primero que vi fue a mi casi algo junto a su ex de hace siglos, Zafiro de pie en mi sala. Mis ojos se abrieron como platos y mi corazón comenzó a latir con fuerza. ¿Qué demonios hacían ellos dos juntos en mi casa?
Me detuve en seco, paralizada. No podía moverme ni hablar. Me sentía traicionada y enojada porque sabe Dios hace cuanto estaban solos. Cosas dolorosas atravesaron mi mente que preferí callar diciendo que quizás, e