Mundo ficciónIniciar sesiónElaide llegó temprano, tal y como había prometido. Tenía el ceño fruncido y los ojos llenos de preocupación cuando entró a su habitación, era como si no creyera que Vanessa en realidad se sentía bien.
—Hola, Vanessa —lo saludó Ezio con una sonrisa. Él venía empujando la silla de ruedas de su hermana.
—Es un gusto verte, Ezio. Me alegra que hayas decidido acompañar a mi hermana —miró a Elaide antes de continuar—. ¿Y tú, no me piensas saludar? —bromeó.
—¿Cómo estás? —pre







