Adriano salió acelerado de la sala de reuniones dejando a todos estupefactos, apenas fue consciente de que le dijo a su secretaria que se disculpara en su nombre, pero que era la hora. Era bueno que las mujeres tuvieran un sexto sentido porque ella no necesito más explicación, solo asintió y le dio sus felicitaciones… o al menos eso creyó escuchar mientras el ascensor se cerraba.
Leyó el mensaje que su cuñado le había enviado unos minutos atrás.
<