Punto de vista de Isabella
Abrí las piernas para él.
Así, sin más. Sin luchar, sin palabras. Mis muslos temblaron al separarse, y el aire fresco golpeó mi coño mojado como una bofetada. Estaba empapada, chorreando. Las sábanas debajo de mí ya se estaban oscureciendo con mis jugos. Mi falda de enfermera estaba enrollada alrededor de mi cintura, las medias ya rotas en las rodillas por haber estado tanto tiempo arrodillada. Mi blusa estaba empapada de saliva y semen, pegada a mis tetas como una se