Punto de vista de Lucas
Se había quedado dormida otra vez, acurrucada contra mi pecho como una gatita. Su respiración era suave y cálida contra mi piel. La bandeja con los huevos y las tostadas a medio comer seguía en la mesita de noche; el café restante se había enfriado. La había alimentado bocado a bocado con mis dedos, observando cómo su lengua salía para atrapar las migas y cómo sus labios se cerraban alrededor de mi pulgar como si fuera lo más dulce que había probado nunca. Ahora sus pest