Mi teléfono vibró en el segundo en que salí de la ducha, todavía goteando y con la toalla apenas anudada.
> **@sinnernextdoor:**
> ¿Puerta abierta?
>
Miré hacia la entrada; lo había hecho en cuanto leí su último mensaje, con el corazón martilleando.
> **Yo:**
> Sí, Señor.
>
> **@sinnernextdoor:**
> Buena chica. Ve a tu habitación, quítate la toalla.
> Túmbate boca arriba, rodillas arriba, el teléfono entre tus piernas apuntando al techo para que pueda verlo todo.
> NO te corres hasta que yo e