Aventuras en la Oficina con el Sr. Armstrong 02
A la mañana siguiente, me quedé frente al espejo durante mucho tiempo, arreglando cada pequeño detalle de mi atuendo.
No era vanidad, eran nervios.
Mi primer día en la empresa. Mi primer día trabajando bajo las órdenes de Armstrong.
El recuerdo de su voz, su sonrisa y su cercanía en aquella oficina se repetía en mi mente como una canción que no podía dejar de tararear. Me decía a mí misma que era una tontería, que solo era un hombre.
Un jefe. Un jefe guapo y peligrosamente encantador que olía a