Aventuras en la Oficina con el Sr. Armstrong 03
La mañana siguiente se sintió más pesada de lo que debería.
Me quedé frente al espejo otra vez, mirando mi reflejo como si este pudiera darme una explicación de lo que había pasado anoche o de lo que significaba.
Toqué mis labios una vez, solo para confirmar que no lo había imaginado.
No lo había hecho.
Había sucedido de verdad. Armstrong me había besado realmente.
En el trabajo, todo parecía igual, pero nada se sentía familiar.
Cada clic de mis tacones sobre el suelo de mármol resonaba más fue