Cap. 16.4
Aun marcando distancia en el pequeño camerino, se acomoda el cabello, sudando, se mordía las uñas mirando constantemente el colgante que aun brillaba sobre el cuello de Kiev. ─ Esta mierda no me puede estar pasando a mí, si soy solo una huérfana ─ farfullaba Ivana para si misma mirando a todas partes con nerviosismo. ─ ¿Vendrás? ─ pregunta Kiev nuevamente con mirada expectante. ─ Ve, ve, verás, a mí se me enseñó a no salir con extraños, me, me, me, ¿Me entiendes? ─ Si no somos extraños, so