Cap. 23.1
Youlin contemplaba la espada de Rosa pasando un dedo por la hoja negra, Cerbero la contempla con curioso interés, todos ocultos de camino a Perú en un desvencijado barco pesquero, el suave y inconstante balancear, los crujientes y rechinantes rincones resaltaban que estaban pasando por mares bravíos, por suerte no habían poseídos, ni nadie con posibles auras extrañas, ya que los mismos marineros aclararon que se sentían más seguros en el barco.
El demonio se sienta a su lado. ─ Bonita