Capítulo 52: Tormento.
Sharon Foster.
La cabeza me dolía hasta el punto que sentía que el cerebro me iba a explotar, porque puedo jurar que percibía con mucha claridad como este palpitaba contra las paredes de mi cráneo. Quería, juro por Dios que quería, abrir los ojos, pero era como si mis parpados hubiesen comenzado a pesar una tonelada de un segundo a otro. Como si la gravedad misma quisiera aplastarme, podía sentir como cabeceaba sin lograr mantener la cabeza erguida ni siquiera por un segundo.
Respirar dolía, co