Lucius Holdings
«Nos atacaron… Sharon recibió un disparo.»
La voz de Adrián seguía retumbando en mi cabeza como un eco maldito. Seca. Rota. Como si el muy idiota hubiera olvidado cómo articular palabras sin que se le quebrara en la boca.
«Nos atacaron… Sharon recibió un disparo.»
Apreté el teléfono con más fuerza. Los nudillos se me blanquearon, y sentí el plástico crujir bajo mis dedos, a punto de ceder. No lo solté. No todavía. Porque si lo soltaba, si dejaba que la rabia tomara el control, i