Capítulo 13: dominando una pieza rebelde.
Adrián Di´Marco
Llámenlo paranoia o instinto, pero estoy seguro de que sentí como si alguien nos estuviera observando. De inmediato mis ojos se desviaron hacia la puerta entreabierta mirándola con sospecha, antes de acercarme dando grandes zancadas.
Odiaba que metieran sus narices en mis asuntos y para mi desgracia tenía a una entrometida escurridiza y furiosa esposa aguardando en la suite nupcial, no me sorprendería que fuera ella quien estuviera metiendo las narices donde no la habían llamado